martes, 19 de abril de 2016

"Menos da una piedra, tú sabes."

Escribo, narro, cuento.

Ese día me levanté notando el ambiente diferente, alegre, divertido, lleno de felicidad. Caminando por la calle me di cuenta del buen humor que llevaba a pesar de la mala noche. Tras un rato andando, caminando de allí para allá, me topé con dos mujeres.

Iban hablando alegremente cuando escuché a una de ellas, "Menos da una piedra, tú sabes."
A veces las personas que han tenido más tristezas en su vida son las que más se esfuerzan para hacer felices a los demás. No esperan nada a cambio, simplemente se satisfacen con el hecho de que esas personas no pasen tantas tristezas como han tenido que pasar ellos.

Todo depende del cristal con el que mires al mundo, a la gente, a tu alrededor.

Cabe decir que por unas razones que ni yo sé, ese día miré al mundo, a la gente, en definitiva a mi alrededor con un cristal claro, trasparente, y lleno de felicidad, pues no hay peor ciego que aquel que no quiere mirar hacia la felicidad, hacia lo bonito de la vida, porque donde haya un cristal claro, que se quiten mil critales opacos.

Cristales opacos que no te dejan ver las pequeñas cosas de la vida, que a decir verdad, y como decía Nolasco y Junior "Son cositas tan pequeñas que a mi me saben tan grande..."

sábado, 2 de abril de 2016

Sobran ganas y voluntad.

Y si dijera que sobran ganas,voluntad y fuerza, no estaría mintiendo.

Ganas de ser feliz, de seguir siéndolo, de seguir conservando las buenas amistades y de echarle cuenta a la gente a la que importo. Que quien no aporte lo bueno, que se vaya con lo malo.

Ganas de quererme a mi misma, que nadie lo hará por ti. De disfrutar de mi, y de todo lo que me ocurra. Hacerme adicta de mi, por el mero hecho de que eso me gusta, por la simpleza de que me hace sentirme bien.

Pequeños detalles que llenan vacíos inmensos, pequeña felicidad que llena una gran tristeza.
¡Benditas pequeñas cosas! y nos pasamos la vida buscando las grandes cuando realmente sabemos, que las pequeñas cosas nos dan las mayores alegrías. Que lo mucho cansa, y lo poco gusta.
Y encima te deja con ganas de más.

Valorarse a uno mismo, y no, no te pierdas para valorarte después. Pues no hay peor pérdida de tiempo que tener que darnos cuenta de lo que realmente queremos, una vez perdido. Que no hay peor pérdida de tiempo que buscar lo que nos hace sentir mal, para ver así, que es tiempo de cambiar. Que lo que a principio, ganas, al final lo estás perdiendo.

Y sí, sobran ganas, falta el cambio.